martes, 22 de mayo de 2007

Contracultura


Hoy me preguntaron que era la contracultura Mexicana, no sé como interpretar la pregunta viniendo de una boca sabia a las ocho de la mañana, la verdad es que no tengo bien delimitado el concepto contracultura, lo uso claro está con una desmesura ridícula, sin embargo de algo estoy cierto: la contracultura nada o casi nada tiene que ver con la denominada cultura underground, como nos han hecho pensar los miles de fanzines publicados en el pasís, los videos y pósters que vemos en ciertos bares.

Algunos sin duda me acusaran de reaccionario, otros sencillamente cerrarán ésta página y no volverán a acceder a ella, empero, lo que voy a decir se desprende de mi convencimiento rotundo: José Agustín exageró como sólo él sabe hacerlo al hablar de la contracultura en México, claro, su texto está cargadísimo de sentimentalismos y una actitud paternalista petulante, y de eso, se puede congraciar, pero hasta ahí, el término contracultura es un término gringo y además setentero que promovía o pretendía la búsqueda de nuevos senderos, ha decir verdad es un concepto cargadísimo a la política, en sus raíces pretende la instauración del régimen socialista, el dominio del alfabeto racionalista: Panteras Negras por ejemplo, de ellos le podemos preguntar a las canciones del recientemente fallecido James Brown.

Digo que no es lo mismo contracultura que underground porque el primero aspira a ser cultura, en alguna otra parte lo expliqué con la idea de la subversión, puede ser barata la representación, pero la podemos reducir a “quítate que ahí te voy”, es decir, hacer cultura pero no desde los parámetros de la cultura misma, sino irrumpiendo en ellos, será además un error pensar a la nueva contracultura con la izquierda o lo que se pretende presentarse como izquierda, la contracultura quiere alejarse de lo establecido no importa si proviene de los grupos radicales de izquierda o del conservadurismo recalcitrante de algunos países, lo que intenta es promover un nuevo estadio en la cultura. Por su parte el underground es un asidero anticapitalista, que no busca valoración estética allende a sus propios intereses, tampoco pretende establecerse como modelo

De esa forma y para ser escueto como todo blog exige, puedo concluir diciendo que la contracultura mexicana es algo tan débil que no representa ningún contrapeso a la cultura de estado, así que amigo, la contracultura mexicana es un trabajo inagotable al que nos tenemos que unir para extender la cultura al infinito y no darle continuidad sólo hacia enfrente.

lunes, 14 de mayo de 2007

En Contra


Contra la uniformidad. la diversidad.
Contra las restricciones, el fanatismo por
la ausencia de límites.
Contra el igualitarismo, la jerarquía.
Contra las espinacas, los caracoles.

SALVADOR DALÍ.

domingo, 13 de mayo de 2007

Otra más por el Tunick

Hoy se cumple una semana de la “instalación” del fotógrafo gringo, el boom editorial tiene otro pretexto para sacar decenas de fotos que cada vez me parecen más y más cargadas de morbo, ya no vemos ríos de gente, lo de los periódicos de hoy, son tres chicas solas cubriéndose, un tipo subido al poste. Las caras se hacen evidentes, los pezones se pueden diferenciar unos de otros, las miradas no están dirigidas a encontrase dentro de los dieciocho mil, sino a no aparecer en ellas, el anonimato se pierde y se siente el asedio de miradas pendencieras que te harán aparecer en miles de páginas con letreros obscenos.

Repito que no me arrepiento de haber participado, pero si quieren saber mi opinión sobre eso que denominan “el arte de tunick” he de decir que no me gusta en lo más mínimo, estoy así de cerca de pensar que son producto de una mente fascista; el orden a su máxima expresión, una mano arriba, no, esa no, la izquierda, eso, ahora apunten con el índice, no, no hagan señales obscenas…. Así, como el lector sintió en la primaria la represión ante los juegos de manos.

El fotógrafo desaprovechó toda la posibilidad de interactuar, vamos, de hacernos participes de “su arte”, de dejarnos jugar, de pensar lo propio, de participar en la formación de una obra, no es lo mismo una foto en el lugar de las grandes manifestaciones (artísticas, políticas, y de toda índole) con orden militar, que con la libertad que te permite manifestarte.

Y ahí, en el momento en que el zócalo se llenó de órdenes y miradas vestidas-privilegiadas desde lo alto de los edificios, presenciamos sin darnos cuenta, una cosa Horrorosa: La transformación de un espacio público, en algo privado…. Oremos por eso…

miércoles, 9 de mayo de 2007

Figuras y más figuras...

El Domingo fue la instalación de Spencer Tunick en el zócalo de la Ciudad de México, la cita a las cuatro y media de la mañana con ropa cómoda y que brindara abrigo decente. Llegábamos según datos de Adela Micha alrededor de 150 personas por minuto entrando sólo por dos calles aledañas a la plancha: 16 de septiembre y Madero; mi entrada fue por la primera, sin más me metí al frente de la fila que daba vueltas hasta llenar dos cuadras a lo largo.


Una hoja en la mano me identificaba como inscrito y como mayor de edad, una desvelada chica recibía las hojas que colocaba en una caja de cartón. Me senté frente a los arcos identificados por el papel rojo y el verde, más al lado del verde, dando la cara al Majestic, a mi lado un señor de mediana edad me comentaba lo subversivo que había sido salir de Puebla de los Ángeles con la finalidad de quedar desnudo, según sus palabras, nadie lo podía creer, ¿cómo iba a ir a ese lugar de inmorales? Pues bueno, toma una decisión y llega en la noche de ese mismo día, una maleta lo acompaña y la firme convicción de que hará algo que rompe los esquemas. De cierto modo me identifico, creo que estoy ahí por subvertir algo, por quejarme, por mostrarme fuera de lo común, por pensar que no todo son las grandes trasnacionales, quejarme del monopolio de Microsoft, o no sé, quebrar la estructura de la realidad, presentarme como patológico, claro junto con otros 18 mil movidos por sus propias convicciones, entre las que creo pudo existir el amor al arte.

Asiento, le respondo que en efecto que de eso se trataba, compartimos más que un cuadro y una botella de agua, todo iba bien, pero recuerdo que es un evento de fundación condesa, de la misma gente que recibió a la señorita Paris Hilton con hurras y vítores rayanos en lo absurdo, mi instinto revolucionario se muere de un solo plomazo, no importa, me mueve el deseo de hacer algo que muchos quisieran hacer, espero la orden, así, como si fuera un soldado raso, y la espero junto con todos, uno... dos… tres… y ahí a la hora que nos indicaron nos despojamos de las prendas.

Acto seguido y por ordenes explícitas cada uno toma un cuadro de los miles que hacen de piso en la plancha del zócalo, todos atendemos, la primera foto genial, todos viendo al frente, pero para la segunda, se le ocurre que saludemos a una bandera que no existe, muchos no lo hacemos, nos pide posición fetal, de chivito como gritaban en coros inmensos, muchos no lo hacen por aquello del aire colado, pero no lo hacen, el fotógrafo da ordenes cada vez más estrictas seguidas de un POR FAVOR accidentado, muy gringo pues. Caminamos a 20 de noviembre para pretender una manifestación y bueno, fotos y brazos, y nalgas y senos, y penes, y todo feliz, pero marcado por ordenes.

Muchos dijeron haber sentido una sensación de libertad, a mi me dio un gusto inmenso la adrenalina corría, pero ni así, ni desnudo, ni sin prejuicios morales de ese orden, me sentí libre, algo me hacia presión, una presión que evidentemente desdeñé, pero que ahora que lo pienso existió.

Sin embargo y lo aseguro, lo volvería hacer miles de veces, es una sensación inefable. En el transcurso de la Universidad a la casa, pensé que más había visto con formas humanas, y me acordé de este video, que da más libertad, más juego, entiendo que todos siguieron instrucciones pero aseguro que no fueron tan cuadradas, y aunque así hubiera sido, al verlo, lo que se me vino a la mente fue un panóptico feliz. Juzguen ustedes mismos.







EL SeÑOR gary jules por cierto.