

El caso es que este señor mete su cuchara en todo porque generalmente todo le sale bien. Kayne West lo sabe, así que lo buscó y le propuso (con una buena pasta de por medio) que fuese su director artístico en uno de sus videos. Murakami (habrá que ver que pasa con ese apellido, es casi símbolo de creación... ) acepta y mete toda su maquinaria en hacer un videito comercial.
Éste señores lectores es el resultado: