jueves, 22 de marzo de 2007

COMUNICAR LO QUE AÚN NO CONOZCO .


Alguien me ha dicho que estoy con esta histeria porque no he tenido tiempo de platicar conmigo, la verdad, aunque esta imagen es de lo más común, no he sabido dilucidar con detalle lo que sea “encontrarme”, la imagen primera es estar vagando con una mochila al hombro, la playa es el lugar por excelencia para decir: quiero estar solo, seguido de las montañas y así hasta llegar a las grandes ciudades, donde de cualquier manera estaré solo en el sentido de anonimato profundo, empero los dólares que son necesarios para emprender el viaje en búsqueda de mis ideas o de mi persona no son los suficientes siquiera para entrar a un cine cómodo, es más no creo que tenga mucho sentido cambiar mis pesos por dólares si al final seré desplazado por las agencias que promocionan viajes baratos.

La conciencia, es decir lo que me constituye como persona, ese chícharo en el oído que me guía en el actuar, es resultado según algunos de mi historia de vida, somos víctimas de nuestra educación, actuamos con estructuras definidas que dan una valoración moral a nuestras acciones. Para que acceda a mi conciencia se hace necesario pensar mis pensamientos, y a ellos sólo puedo acceder por ellos mismos, es como el acto de comunicar: en la teoría de la acción, aunque con fallas como evidenciaran Joas (respecto a Habermas), para comunicarme en cualquier situación, lo que hago, de manera inconciente e inmediata, es evaluar la situación en la que me encuentro: la escuela, en un salón, con mis suegros, con mi novia en una situación incómoda, con mi familia, después elijo el lenguaje que más convenga: no hablo igual con mis amigos que con mi jefa en el trabajo, me comunico con signos que son consensuados por ambos y nos entendemos, pero esta comprensión se deriva solamente de que un tercero comprenda lo que los otros dos comentamos, la relación con el lenguaje, con mi jefa, en este sentido no es privada, es social.



Para llegar a pensarme tengo que hacer algo similar, partir de pensar algo, y ese pensamiento me llevará a otro hasta que llegue a ideas que sólo yo conozco y que no he tenido voluntad de comunicar a nadie más, para creer que son reales tengo que sacarlas de su “contexto natural” y ponerlas en un impasse, es decir dudar de ellas, pensar que son producto de la cultura y no de mis ideas reales, puede ser que no piense que hay minorías sociales en realidad, empero, tengo problemas por ejemplo con los homosexuales porque es algo que he aprendido en la escuela católica donde estuve trece años, al llegar a este momento descubro que mis ideas también se desprenden de mi personalidad, no son sólo resultado de mi vida, sino también de lo que acredito como cierto, ahí encuentro a la persona, no al mi ni al yo, encuentro lo que constituye mi ser, no lo que otros exigen de mi, pero tampoco lo que yo me exijo como persona, no encuentro el buen estudiante-excelente trabajador que pretendo ser, pero tampoco el escritor escondido que me dicen soy, encuentro ideas que son propias y que de alguna forma rigen mis decisiones en los momentos difíciles. En ese momento, que puede tardar horas, meses o años, descubro categorías en mi conciencia que me permiten ordenar mi mundo, darle coherencia, si le doy orden lo puedo comunicar. Ahora que lo pienso, algún día lo voy a hacer para comentarles el verdadero motivo de hacer este blog tal vez así lleguemos a alguna conclusión.

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