lunes, 23 de marzo de 2009

Niño matón

A sus 13 años de edad, Rosalío Reta hizo el equivalente a los estudios de secundaria en un rancho del norte Tamaulipas, donde soldados desertores del Ejército le enseñaron a disparar con precisión pistolas 9 milímetros y rifles cuerno de chivo.

En “la primaria”—cursada en calles bravas de las ciudades fronterizas de Texas— ya había aprendido a vender droga y a matar.

El pasado 13 de marzo, luego de recibir una sentencia de 30 años de cárcel por uno de los 20 homicidios en los que, según la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), estuvo involucrado durante su breve pero vertiginosa carrera delictiva como miembro de Los Zetas.

Rosalío repitió ante la Corte de Laredo, Texas, lo que ya le había dicho al agente de la DEA Roberto García, cuando se conocieron: “Pensé que era Superman. Me encantó hacerlo, matar a esa primera persona. Después trataron de quitarme la pistola, pero era como quitarle un dulce a un niño”.

De acuerdo con la investigación estadunidense, el niño Rosalío Reta formaba parte de una célula criminal del cártel del Golfo junto con otros dos menores de edad: Gabriel Cardona y Jessie Hernández.

Hoy en día, Cardona también está preso en una cárcel de Estados Unidos, mientras que Hernández murió ejecutado en una celda, tres días después de que había sido capturado.

A los 13 de edad

A los tres los conocieron como Los niños Zetas en el mundo policial de esta frontera noreste de México y son hasta el momento los gatilleros más jóvenes que han sido detenidos y procesados por homicidios múltiples.

La semana pasada, cuando concluyó el juicio contra el niño Rosalío Reta y se conocieron más detalles de sus andanzas, no quedó duda alguna del intenso paso de los jóvenes sicarios por el mundo criminal, donde ganaban un sueldo semanal de 500 dólares y “bonos” hasta de 50 mil para los tres, cuando realizaban “trabajos especiales”

Rosalío, quien nació el 27 de julio de 1989, es el más pequeño de 10 de hermanos que crecieron en Houston, Texas.

Desde los 12 años de edad comenzó a vender droga en Estados Unidos, y cuando tenía 13 años cometió su primer homicidio.

De ahí en adelante no paró hasta que en mayo de 2006 fue detenido en el municipio de Santiago, Nuevo León, luego de participar en dos matanzas de narcos rivales de Los Zetas.

Tras una breve estancia en el Consejo Tutelar de Menores de Monterrey fue extraditado a Estados Unidos.

A la reciente condena de 30 años que recibió por el homicidio del empresario Noé Flores, se le sumaba ya otra de 40 años. Aún quedan otros cargos pendientes de resolverse.

Los tres automóviles Mercedes Benz en los que se desplazaba por la frontera, es un hecho que Reta no podrá ver sino hasta dentro de mucho tiempo.

Poca tolerancia

¿Cómo piensa un sicario de 13 años de edad que forma parte de Los Zetas? De acuerdo con un estudio psicólogico practicado a Reta durante su corta estancia en la cárcel para menores de Monterrey, este joven tiene “baja tolerancia a la frustración, por lo que tiende a reaccionar con violencia al enfrentar cualquier problema”.

Reta no tiene posibilidad de integrarse de nuevo a la sociedad, dice de manera tajante el informe consultado, donde se le diagnostica un “trastorno disocial de la personalidad que reduce sus recursos de adaptación”.



En el documento se describe que Reta tiene tatuado un código de barras en la nuca, así como también un diablo y dos calaveras en el brazo izquierdo, a la altura del codo.

Otro tatuaje de Reta, el cual también tiene G

abriel Cardona, es el de unos ojos sobre los párpados, los cuales causan la impresión de que Reta está mirando a pesar de que tiene los ojos cerrados.



“Nunca había visto algo así. Y vaya que aquí llegan de todo tipo de tatuajes raros, pero nunca nada como eso. Sí daba algo de miedo el muchacho”,

“No era muy alto, ni tampoco se veía muy fuerte. Era un chamaco”, dice.


Contra Civiles

Antes de las granadas lanzadas en las pasadas fiestas del Grito de Independencia en Morelia, Michoacán, hubo otro ataque del crimen organizado contra civiles en un lugar público.

La madrugada del 15 de mayo de 2006, un comando

entró al céntrico bar El Punto en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, y lanzó dos granadas de fragmentación a la pista del sitio, matando a cuatro personas e hiriendo a una veintena más. Ninguno de los muertos y de los lesionados tenía vínculos con el crimen organizado.

Los responsables del atentado eran miembros de la banda de Los Zetas que buscaban a un joven sicario de la Mexican Mafia que trabajaba para el C

ártel de Sinaloa, y que era conocido como El Danny Boy.

Según las investigaciones estadunidenses concluid

as la semana pasada, en ese atentado narcoterrorista participó Rosalío Reta, quien en ese en

tonces tenía solo 16 años de edad.

De acuerdo con el testimonio que brindó Reta a la DEA, Miguel Ángel Treviño, uno de los jefes de Los Zetas, se había molestado por lo aparatoso del operativo y sobre todo, porque el comando había fallado en su objetivo principal, que era liquidar al Danny Boy.

Días después, otra célula de Los Zetas encontró al Danny Boy y lo mató de 40 balazos en el rostro.

Capturas y entregas

A Rosalío y a los demás sicarios que habían fallado, los mandos de Los Zetas ordenaron retenerlos en una finca de las afueras de Monterrey.

Reta se escapó y, según el informe, fue detenido casualmente por la policía local, luego fue trasladado a la SIEDO en la Ciudad de México. Posteriormente regresó al consejo tutelar y finalmente fue enviado a Estados Unidos.

Algunos funcionarios policiales de Monterrey aseguran que no hubo tal detención circunstancial y que Reta se entregó a las autoridades mexicanas para que fuera extraditado a Estados Unidos, ya que temía que Los Zetas lo mataran.

“De lo que sí no hay duda es de que es un matón”, dice el trabajador social del Consejo Tutelar de Menores de Monterrey que lo conoció. “¿Cuántos no andarán por ahí, así como él?”, pregunta.

Diego Enrique Osorno/ Monterrey, N.L.





fuente: PERIÓDICO MILENIO