viernes, 20 de junio de 2014

Extracto de la respuesta a carta silencio

Miguel querido!
Heme aquí culpable de todo lo que dices...yo fui uno de esos practicantes del silencio, hoy lo recuerdo con gran pena, en lugar de callar hubiera querido decirle tantas cosas...sin embargo, no es menos cierto, cosa curiosa si las hay, que para mi era el silencio el ultimo bastión de resistencia ante la patología desenfrenada de los celos, ante el permanente estado de sitio, para mi el peligro era, aunque no lo creas, la palabra, cada palabra que yo decía era la palabra inadecuada, por obra y gracia de la metáfora y la metonimia, todo lo que yo podía decir era hábilmente usado en mi contra, 
todo
todo
Te he contado que utilicé mis mejores palabras para exorcizar sus demonios, le dije fuerte y claro que quería estar con ella, que no estaba con ella para tapar lo que había pasado con M.., que la amaba, pero caramba, estos votos tenían que ser renovados todos los días, y cada vez con más vehemencia, puesto que siempre me quedaba corto. Mis palabras se gastaron, se rompieron, mostraron su lado vacío, ya sabemos que se las lleva el viento...no alcanzaría a contarte el infierno que viví en sus laberintos verbales, todo me llevaba a la desesperación y a la condena.
Siempre yo el inadecuado, el insuficiente, el pasivo...siempre esa relación que más que una relación de a ratos parecía un burdo juego de ingenio a ver quien tiene la lengua más filosa...me mató.



No hay comentarios: